Domingo, 20 de septiembre de 2026
Hoy vamos a caminar por el término de Candaraiz.
La mañana está fresca pero muy agradable. 13º marca nuestro termómetro.
Septiembre con el membrillo, colorea el campo de amarillo.
El cielo completamente despejado. Se presenta una bonita mañana, recorriendo los corrales, caseríos y balsas de ese término alejado del pueblo, pero con una rica historia y una intensa actividad humana.
Dentro de tres días entrará el otoño. Ojalá venga cargado de lluvias y de bajas temperaturas.
Nos hemos desplazado en coche y a las 08:45 horas aparcamos en la falda del cerro del Caserío de Sánchez.
Vamos a hacer una ruta clásica por Candaraiz.
Corta y cómoda pero con muchos alicientes.
Pasadas las 9 horas llegamos al Caserío de Gregorio el Grande.
La balsa y su pozo nos reciben solitarios.
El nivel de agua en la balsa está bajo mínimos.
Nos asomamos a la puerta del pozo para ver si hay el agua en su interior. Teníamos la esperanza de poder ver el fondo del pozo: un fondo totalmente simétrico a la cúpula, según cuentan los labradores. Sorprendentemente, el agua llega al tercer escalón. Nuestro gozo en un pozo (nunca mejor dicho).
Seguimos por la pista y torcemos a la izda.
Un poste nos indica que hemos llegado a la Cabaña de Lazarau.
Salimos del camino y nos acercamos a ver la construcción.
Antes de que se creara el grupo del Voluntariado Medioambiental, el Ayuntamiento de Tafalla decidió rehabilitar esta pequeña cabaña.
El trabajo fue bueno (el Voluntariado lo hubiera hecho de otra manera) y, de algún modo, sentó la base para que, con poco dinero y muchas ganas, se fueran recuperando elementos del patrimonio rústico.
La cabaña sigue en pie, sin fisuras ni desperfectos. Es un lugar que merece la pena visitar.
Volvemos a la ruta y descendemos hacia la Piedrafita.
El corral moderno de ovejas ocupa una gran extensión del terreno.
No hay nadie. Nos quedamos sin saludar a nuestros amigos los pastores.
Ascendemos por el ancho camino y dejamos a nuestra izquierda el túmulo y la cista de Candaraiz.
Sin dar las 10:00 horas llegamos al Corral de la Media (también llamado de La Escolara).
La construcción resiste como puede el paso del tiempo.
El abandono y la ruina se han apoderado del contorno. Una pena porque con un poco de esfuerzo se le podría dar un lavado de cara y una consolidación necesarias.
Descendemos al camino de Berbinzana y, tras andar un corto tramo, torcemos a la dcha. para llegar al segundo caserío de nuestro recorrido.
10:10 horas. Caserío de Eulalio.
Es el momento de hacer una parada para echar un bocado. El calor comienza a apretar, aunque no tiene nada que ver con el que hemos pasado en los meses de julio y agosto.
Junto a la placa que puso el Voluntariado en todos los caseríos de Tafalla, disfrutando de la sombra que ofrece la pared de la casa, descansamos un poco y disfrutamos de las vistas.
Vamos haciendo un semicírculo e identificamos las alturas más relevantes: El Alto del Predicadero, Moncayuelo, el Moncayo, Codés, Monjardín y Montejurra.
Un privilegio poder observar todo esto en una mañana limpia y clara.
Bajamos de nuevo al camino y seguimos en dirección O.
El Corral de Moreno (al que también se conoce como Escolara) está en un alto y muestra su ruina. Los arcos que sostenían la bóveda todavía se mantienen en pie.
Hemos estado tantas veces ahí que hoy no subimos. Queremos acortar en lo posible la ruta en previsión de que se nos eche encima el calor.
Seguimos nuestra ruta.
2 de julio de 1932. (...) Y por último se conoció denuncia del Guarda de Comunes, en la que da cuenta de que por el estado en que se encuentra la cañada, ha habido necesidad de pasar los ganados por la parcela num. 118 de Candaraiz, causando daños, pasando a la Comisión para que estudie si procede abonarlos. (Cidacos. Nº 4. Semanario Republicano)
En el cruce de caminos, una señal superviviente del antiguo trazado del Camino de la Veracruz espera a los caminantes en medio de la nada.
Casi se puede decir que es un vestigio arqueológico, porque el nuevo trazado del Camino nos ha dejado fuera a los de Tafalla.
11:10 horas. Corral del Rincón.
Tampoco encontramos a nadie. Está limpio y bien cuidado.
Lo rodeamos y nos asomamos a su interior.
Lo que hay dentro de ese edificio es digno de verse.
Los sólidos arcos que sostienen toda la techumbre son de una belleza increíble. La primera vez que los vimos nos quedamos impresionados, pero es que, cada vez que venimos, nos seguimos sorprendiendo de su majestuosidad.
Nos acercamos a la balsa. Tiene bastante agua para la sequía que estamos padeciendo.
Un poco más adelante encontramos la segunda señal del Camino de la Vera Cruz y junto a ella un pequeño poste con dos rayas, una blanca y roja.
Estamos en el GR-1 que entra en Navarra por las cercanías de Sangüesa y sale en la muga con Álava.
Volvemos en dirección E. por un camino paralelo al de Berbinzana.
A las 11:45 horas llegamos al coche. El calor se está empezando a notar.
Decidimos dejar la visita al Caserío de Sánchez para otra ocasión.
Regresamos a casa.
En este enlace se puede ver el recorrido de hoy.














