lunes, 13 de julio de 2026

El Gurrutxo en obras



Domingo, 12 de julio de 2026

El amigo Agustín Guillén me animó hace días a que visitara el Gurrutxo. 

Una vez resueltos los problemas burocráticos, el Voluntariado Medioambiental de Tafalla ha comenzado las obras de rehabilitación de esta construcción tan singular y emblemática de nuestro término. 

Son las 8:30 horas. Terminamos de ver el encierro de los toros de La Palmosilla y salimos al campo. 

El cielo está despejado, pero la temperatura a esa hora temprana es de 24º.

Bochorno caliente, mata a la gente. 

Vamos a pasar calor. 

Por eso hemos decidido salir pronto, dar una vuelta corta y volver a casa. Al mediodía hay que estar debajo de la ducha y a la sombra. 

Por la carretera de Artajona tomamos el primer camino a la izda. nada más terminar el polígono comercial. 

El camino del Vaquero marca una suave pendiente y el viento, aunque del SE, refresca un poco. 


Al llegar al recorrido del TAV, tenemos que descender hasta el cauce del barranco y atravesar el túnel. 

El Voluntariado ha habilitado una pequeña barandilla de madera y unos escalones de obra que nos permiten llegar hasta el poyete que hace de acera y pasar al otro lado. 



El entorno inconfundible de la Balsa de Las Losillas se distingue desde nuestra posición. 

09:00 horas. Fuentes y balsa de Las Losillas. 

El año 2024 el Voluntariado hizo una obra de recuperación, adecentamiento y (como el Fuero) amejoramiento difícilmente superable. 



Un tablero de ajedrez y otro de tres en raya de cerámica ponen la nota simpática al lugar donde los caminantes nos sentamos a descansar un rato y, en nuestro caso, a echar un bocado. 

Usando la pequeña acera de hormigón que construyeron, paseamos por la orilla de la balsa. 



Las dos salidas de la fuente aportan un pequeño pero constante caudal que mantiene el vaso siempre con agua. 

A la sombra del frondoso árbol y con el viento soplando veloz, se está divinamente. 

Pero tenemos que seguir. 

Nos ponemos en marcha. 

29 y 30 de septiembre de 1959. 

"Arreglando el camino de la Aquitana en colaboración de los vecinos" (Del libro de trabajos de Perico Changa, antiguo hacedor municipal). 

La cabaña de la Aquitana es  nuestra siguiente parada. 


Solitaria y coqueta, también "sufrió" los trabajos de rehabilitación del Voluntariado. 

Un pequeño cartel junto a la puerta explica al visitante el qué, el cuándo y el cómo. 

Un poco más adelante, dejando a nuestra derecha una finca con una explotación de fresas, llegamos a la orilla del Canal. 

Por su amplio camino, nos acercamos al siguiente hito de nuestra mañana. 

10:00 horas. Cabaña de Chispas. 

Considerada una de las construcciones rurales más singulares de Tafalla, fue incluida en el trabajo del año 2000 titulado "Tafalla, arquitectura rural de la zona".

El paso del tiempo, el abandono y las esquilmaciones la dejaron en tal estado de ruina que el Voluntariado dijo que aquello no podía ser. 

En 2024 se pusieron manos a la obra e hicieron una rehabilitación cofinanciada por el Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Tafalla y Asociación de Jubilados San Sebastián.


El resultado está a la vista para disfrute de todos los visitantes. 

Como en la anterior cabaña, un pequeño cartel informa de la historia de la construcción. 

El calor lleva un rato apretando más y más. 

Por el camino trasero que gira hacia el E, salimos a una pieza y llegamos al tercer lugar previsto para hoy. 

10:15 horas. Gurrutxo. 

Lugar emblemático de Tafalla, su excepcional forma, única en nuestro término, mereció ser la portada del librito que hemos comentado antes sobre la arquitectura rústica de Tafalla. 

Años y años de abandono lo habían dejado partido por la mitad y, milagrosamente, en pie. 

Después de superar trámites y tiempos de espera para solucionar el tema de la propiedad del asentamiento y conseguir que se convierta en un bien municipal, el Voluntariado ha decidido que este año 2026 sea el año del Gurrutxo. 

Las obras han comenzado y avanzan a buen ritmo. 

Hay ganas, ilusión y, de momento, financiación. 

El resultado va a ser, sin dudarlo, magnífico. 



Dar una vuelta por sus aledaños y ver la arena blanca, ladrillos, varillas, carretillas, es ver cumplido un sueño de tantos y tantos años. 

Cuando se terminen las obras, el agradecimiento del pueblo de Tafalla, con sus instituciones a la cabeza, hacia este grupo de hombres y mujeres tiene que ser eterno. 

Volvemos sobre nuestros pasos y, por el camino que desciende en dirección N, salimos a la carretera de Artajona. 

Pero antes nos detenemos y echamos un último vistazo. 


El Gurrutxo, partido pero agradecido por la visita, parece decirnos un hasta pronto. 

El regreso es monótono y caluroso. 

A las 11:15 horas, buscando las sombras, entramos en el pueblo. Saludamos a algunos vecinos. No se pueden imaginar lo que hemos disfrutado en este paseo de primeros de julio. 


En este enlace se puede ver el recorrido de hoy. 






domingo, 24 de mayo de 2026

Presa del Sabucar en Berbinzana.




Domingo, 24 de mayo de 2026

Después de tres meses retirado del mundanal ruido, hoy vuelvo al campo. 

Para probar mi maltrecho esqueleto, he buscado una ruta corta, llana, lisa y sombría. 

Casi nada. 

Pero la he encontrado. 

El 8 de noviembre de 2020, hace ya cinco años y medio, fuimos a Berbinzana, a la presa del Sabucar. Disfrutamos del alivio del confinamiento con esta ruta del amigo Sergismundo. 

Seis kilómetros escasos, 5 metros de desnivel y una hora y media de tiempo. 

Hoy repetimos la ruta con un día estupendo y la mejor compañía que se puede desear. 

Aparcamos junto al puente del Arga y, con muchísimo cuidado, nos ponemos en marcha. 

Son las 11:00 horas

La temperatura es de 25º. El cielo, despejado. Sin aire.

Calor de mayo, se agradece el resto del año.

El entorno es increíble: agua, hierba, árboles, flores. Todo lo que en estos largos meses he echado tanto de menos.


La frondosidad del camino nos recibe en su primer tramo. 

Caminamos despacio. El río a nuestra izda. es una superficie tranquila y verde. 


Un campo de calabazas nos recibe a la salida del soto. 

El trabajo del agricultor y la posibilidad de regar cuando sea necesario traerán una abundante cosecha. 


Las matas de los escaramujos se han poblado de flores blancas y tentadoras para los polinizadores. Dentro de unos meses se llenaran de frutos rojos y sabrosos que pondrán el contraste al verdor de las orillas. 


Las madreselvas también quieren participar de la fiesta. 

A modo de campanillas atraen nuestra atención y nos hacen evocar aquellas succiones dulces  cuando pasábamos de chavales las tardes de verano disfrutando de la riqueza del río.


Tres tablones sólidos y humildes nos permiten salvar la antigua acequia 


y disfrutar de una campa repleta de amapolas. 

El sol está en lo alto y nos obliga a ponernos los gorros. 

Las fragancias de la abundante floración confunden nuestro olfato. 


Entramos de nuevo en otra zona sombría y limpia. 

A nuestra izda. se empieza a escuchar, cada vez más intenso, el rumor del agua. Estamos llegando al final del recorrido. 

El camino desemboca en un pequeño claro. 



Una solitaria bardana muestra orgullosa sus hojas como si fuera la reina del lugar. 

Llegamos a la caseta de riego y nos asomamos. 

12:00 horas. Presa del Sabucar.



El agua baja con fuerza. Nos sentamos un rato. Bebemos de la cantimplora y nos sorprendemos del entorno maravilloso que estamos disfrutando. 

Nos ha costado un poco más de lo previsto llegar, pero ha merecido la pena. 

El lugar no ha cambiado apenas desde que lo conocimos en noviembre de 2020. 

Es un paseo cómodo, cercano y encantador. 

Asequible a todas las edades y, lo digo por experiencia, aunque se tengan las facultades físicas un poco mermadas. 

En este enlace se puede ver el recorrido de hoy 







lunes, 12 de enero de 2026

Invierno en Cabriteras


Domingo, 11 de enero de 2026

Comenzamos el año de las andadas. Estamos en el último día de la Navidad porque, contrariamente a lo que mucha gente piensa, el período navideño no termina con la visita de los Magos, sino el domingo siguiente: la festividad del Bautismo del Señor. 

Hoy vamos a ir a la Balsa de Cabriteras. Las obras del TAV han alterado el paisaje y hace tiempo que no nos hemos dejado caer por allí. 

Son las 08:30 horas. El cielo está despejado. 

En enero, bufanda, capa y sombrero.

La temperatura es baja, 1º, pero no anda aire. Así que no sentimos un frío helador. 

La urbanización está solitaria. 


En las Escuelas Comarcales, el trabajo del Voluntariado Medioambiental pone una nota de color en esta mañana invernal. 


El panel que informa del itinerario del Oinez Basoa es como una puerta abierta al interior del Plano y su atmósfera encantada. 

Pasamos al lado del Aguazón Basoa. 

La talla que informa del nombre mira a la acera esperando un saludo de los muchos paseantes que recorren a diario esta especie de circuito. 

Salimos de la urbanización. 
El camino desciende suavemente jalonado de zarzas, escaramujos y endrinos. 
La muralla que supone la variante sur tiene un paso modesto pero útil. 


El tubo que la atraviesa sirve para aliviadero de las lluvias y también como paso de peatones. 
La finca de Félix Txirolas es un chaflán.

 
Hoy vamos a subir por su derecha: La Cuesta del Melón. 
El camino es ancho y el piso bueno.
La subida también es cómoda. 
A nuestra izda. descubrimos uno de los hitos que levantó Toñín Olcoz. 


Es la entrada al Plano por este lado. 
Andamos por camino viejo y entramos en una estrecha senda. 
A la Senda de los Enamorados le han hecho un buen lavado de cara. 
Han limpiado los zarzales que poco a poco iban dificultando el paso y también han metido la motosierra en algunas ramas de las encinas. 



La práctica del ciclismo, pensamos, ha traído esta mejora de la que también disfrutamos los que nos desplazamos a pie. 
09:25 horas. Nuestra primera parada es en las Cuatro Piedras. 
Salimos del camino y nos acercamos al túmulo. 
El espacio en el que nos encontramos contiene cuatro grandes piedras con sus correspondientes placas que homenajean a cuatro personas amantes del Plano y que trabajaron y lucharon por su conservación. 



A nuestro entender, todo un acierto que merece la pena conocer y admirar. 
Volvemos a nuestro camino.


 
Otro panel, bien conservado, hace que nos detengamos y nos informemos de las características del Monte Plano. 
El recorrido se vuelve totalmente llano. 
Abandonamos el camino principal para tomar otro que discurre en medio del bosque. 



Salimos al Canal, que por aquí pasa bajo tierra, y volvemos a introducirnos en el bosque. 
Una jauría de perros se escucha en la lejanía, pero no se oyen disparos. 
10:35 horas. La Cruceta, sorprendentemente, está limpia.

 
Un poste nuevo con varias flechas ocupa el lugar que albergó hace ya unos cuantos años la pequeña y humilde cruz de piedra, que algún desaprensivo se llevó. 
Las tablillas de caza se miran de frente, sin hostilidad, pero marcando cada una su territorio: Tafalla y Olite. 
Descendemos por el camino de nuestra dcha. 


Un sólido y antiguo mojón de piedra ayuda también a marcar territorio. 
Miramos hacia el O. 
Yoar, Montejurra y Lókiz dan paso a un blanquísimo San Donato.
Y casi enfrente Alaitz, la Peña y la Higa también se dejan ver, aunque no se distingue ningún rastro de nieve. 
Por encima de todos ellos, al S., el Moncayo parece de algodón. 
El camino que sube hacia el Plano está nuevo, ancho y bien marcado. 


A las Zorreras les han hecho un agujero en su falda para que pueda deslizarse el futuro tren. 

Las Zorreras. El padre de Paco García era el montero cuando se repoblaron de pinos Las Zorreras. Hizo la plantación una empresa de Bera de Bidasoa en el año 1967. Como decía el contrato, cuando transcurrió un año, vinieron los de esa empresa a reponer los árboles que no habían tomado. Cuando se enteraron de que el padre de Paco había muerto entretanto, se llevaron un disgusto muy grande.
Dio la casualidad de que aquel año fue muy lluvioso y que, cuando vinieron, los de Bera tuvieron que reponer muy pocas plantas porque casi todas habían tomado con tanta humedad. (Mis conversaciones con Paco García)


10:50 horas. Balsa de Cabriteras.
Visitarla en invierno y con un día de sol como hoy es un privilegio. 


El nivel del agua alcanza la altura de sus mejores tiempos. 
En sus orillas más amplias, una enfrente de la otra, las dos casetas con sus troneras visibles esperan impacientes a algún caminante sin prisas para contarle viejas historias de la caza de palomas. 
Subimos al Plano. 
Este camino también lo han arreglado. 
Del antiguo pedruguero no queda ni rastro. 


Junto al Oinez Basoa, un rebaño de ovejas viene hacia nosotros siguiendo la presencia conocida del pastor. 
Esta nos saluda jovial.
- ¡Qué buena mañana habéis pillado para venir!
Mientras las ovejas agachan la cerviz buscando los brotes más tiernos, las cabras se alzan sobre sus patas traseras y rebuscan entre los árboles las hojas y los frutos más sabrosos. 



Pasamos junto al Corral del Plano y, una vez más, no podemos dejar de admirar sus arcos y su construcción. 
Descendemos por el Camino de Falces. 
11:55 horas. Fuente de los Falces. 
Hace poco pasamos por aquí. 



¡Qué podemos añadir a los elogios de todos los que la contemplan! El trabajo del Voluntariado Medioambiental es digno de admiración y de agradecimiento por la labor realizada. 
12:05 horas. Cruzamos de nuevo el tubo y entramos en el pueblo. 
Las calles de la urbanización están más animadas. 
Paseantes, algún esforzado corredor y bicicletas se dejan ver en este frío y a la vez cálido mediodía de enero.