Domingo, 3 de noviembre de 2024
Hace unas semanas dos personas muy cercanas y muy queridas me comentaron que no habían visto el roble de Echagüe.
Eso tiene fácil arreglo - les contesté - En cuanto comience noviembre hacemos una excursión desde el pueblo y además, de propina, os llevaré a los robles del barranco de Sorgiñarán.
Sin dar las nueve estamos aparcando junto a la parroquia de la Asunción.
El templo está cerrando pero su aspecto exterior es muy agradable.
Levantada sobre otra iglesia en estado ruinoso, las obras de su construcción comenzaron en 1769 y terminaron dos años más tarde.
El cielo está nublado. No hace frío. Nuestro termómetro nos dice que estamos a 12º.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
No hay previsión de lluvia; así que tenemos por delante una mañana estupenda para andar.
A la salida del pueblo se encuentra el lavadero, hoy día en desuso. Hacemos una breve parada.
En el panel colocado a la izda. del camino nos informamos de la ruta y los parajes que vamos a visitar. La ruta es corta y cómoda. No llega a los 7 km.
Descendemos en dirección al antiguo lavadero.
Es una pequeña construcción muy bien rehabilitada que aprovechaba las aguas del arroyo de Oricin para llenar su pila y poder hacer las coladas necesarias cuando en el pueblo no había agua corriente.
Comenzamos a ascender por la pista. Un poste indica la Senda del Fraile.
Este camino lo desbrozó Iñaki Arregui no hace muchos años, cuando estuvo trabajando para el Ayuntamiento de Olóriz y tuvo que hacer labores en Echagüe.
Una mañana de finales de verano que vinimos con él, nos enseñó esta ruta alternativa para subir al roble y evitar la monótona pista blanca.
Entre bojes y enebros el sendero va ascendiendo suavemente.
A nuestra izda. la Peña de Unzué emerge detrás de la ladera del monte cercano y nos muestra una imagen distinta de la que nos tiene acostumbrados.
El sendero se divide y tomamos el de la izda., aunque normalmente se suele subir por el de la dcha.
Salimos a una pieza y la orillamos.
Un camino ancho al término de la finca nos introduce de nuevo en el monte. Guiados por una pequeña señal, entramos en el espacio del roble por la parte de abajo.
10:15 horas. Roble milenario.
Da lo mismo las veces que hayas estado aquí. El árbol impresiona por su porte.
Con una altura de 15 m, su proyección de copa es de 350 m2.
En el lugar han colocado un par de bancos de madera (de roble, por supuesto) y aprovechamos para echar un bocado.
Nos hubiera dado igual almorzar en otro lugar, pero lo cierto es que nos cuesta abandonar este sitio mágico.
Continuamos.
Salimos por donde está la entrada habitual.
¿Brujas en Echagüe?
No tenían hijos, porque Andrea Manuela era bruja y las brujas no tienen hijos y nadie sabía en el pueblo que era bruja.
Joaquinico se fue, si no con el secreto... sí con la duda... al sepulcro... Pero como el vino no le dejaba discurrir mucho... murió tan tranquilo.
Y la Andrea Manuela se fue haciendo más bruja, más fea y más mala.
Rompió los espejos de la casa para no mirarse nunca más su feo rostro... que le daba asco (...) Pedro Mª Flamarique (Historias, sueños y leyendas de la Valdorba. Cuaderno primero)
Un simpático oso saluda a los visitantes antes de que entren a contemplar el árbol.
Abandonamos la pista y entramos por una senda preciosa.
Lástima que sea un tramo tan corto.
Enseguida cruzamos una línea de pastor eléctrico y después pasamos una cerca.
La senda tiene una fuerte pendiente en descenso y agradecemos la ayuda de los bastones.
Observamos unos cuantos robles en las cercanías antes de llegar al Barranco de Sorgiñarán.
Tres robles parecen custodiar la entrada a este pequeño vallecito.
Al llegar, unas cuantas vacas pastan tranquilamente.
Perezosamente se van escondiendo en el bosque.
Una de ellas, que parece no estar de acuerdo con la presencia de los intrusos, se queda vigilante en un pasillo que hace la vegetación.
Volvemos sobre nuestros pasos.
Por terreno llano y muy embarrado, iniciamos el regreso.
El bosque en la profundidad donde nos hemos metido es un espectáculo.
Hasta el acebo ha querido sumarse a la fiesta.
11:40 horas. Fuente de Zidrán.
En la orilla izda. del camino, la fuente echa un hilillo de agua, aunque, por el regacho, el caudal es abundante.
Continuamos hasta llegar a un cruce de caminos. Nuestra ruta hace un giro de 180º y seguimos disfrutando de una paisaje único.
12:00 horas. Borda de las vacas.
Junto a una borda en ruinas, hay una moderna explotación ganadera.
Hay que abrir la valla, pasar y volverla a cerrar.
No hay vacas, pero un burro negro y solitario rebuzna al vernos y se acerca mansamente esperando una caricia.
Su pelo suave y tupido nos recuerda a Juan Ramón Jiménez y su Platero.
Le pasamos la mano por la testuz y él, agradecido, inclina hacia atrás las orejas mientras humilla la cerviz con la esperanza de que no cesen las caricias.
Nos despedimos de "platerico". Así le hemos llamado.
Descendemos por la pista que lleva al pueblo.
Un grupo animado de padres con hijos sube hacia la borda.
12:40 horas. Entramos en Echagüe. Damos una vuelta por sus calles disfrutando de lo bien cuidado que está el pueblo. El frontón, la Sociedad y las casas particulares son un regalo para los ojos.
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