martes, 4 de diciembre de 2018

La Altarrasa (Murillo el Cuende)



2 de diciembre de 2018


He estado un par de veces dando una vuelta por Altarrasa (también le llaman Alto de Arasa). Sergismundo tiene una ruta en Wikiloc que parte de Murillo el Cuende. 
Juanjo, gran conocedor del Cidacos y del Aragón, veía el cerro, pero nunca había subido. 
Hoy vamos a caminar por allí. 
Son las 08:30 horas. Aparcamos en Murillete y salimos del pueblo. 
El día está con nubes y claros. El suelo mojado por la débil lluvia caída por la noche, saca brillo al calzado cuando transitamos por la hierba. El viento está en calma y la temperatura es de 7º. 

En la Venta Murillete un huevo me costó un real, y me dijo la ventera, no le cobro a usted la sal. 

Por un camino viejo y empinado nos acercamos a la Ermita de la Santa Cruz.
El recinto está cerrado. 


Un panel explicativo, bien conservado, nos ilustra sobre los orígenes de la población. 
Damos una vuelta por los alrededores y nos dirigimos a la cruz metálica. 


Desde allí se contempla el pueblo y la vista se extiende hacia Caparroso y toda la vega del Aragón. 
Desandamos el camino y tomamos el que sale hacia el depósito de aguas. La hierba está húmeda y el suelo algo embarrado. 


Junto al depósito, husmeamos en busca de alguna seta de cardo. 
Ganamos altura y salimos a campo abierto. 
El camino es amplio y cómodo. 


El Moncayo, al fondo, luce un manto blanco de nieve que se extiende por sus laderas.


A su izda. y mucho más cercano, el despoblado de Rada mira con envidia la mole blanca.


Al abrigo de la ladera, una pequeña y medio caída caseta se deja acariciar por los débiles rayos del sol que comienza a abrirse paso entre las nubes. 
En un cruce tomamos el camino de la izda. y nos acercamos a la cima. 
Dos perros pequeños y juguetones vienen corriendo, ladrando y observándonos. El dueño, unos metros más atrás, nos grita que no muerden:

- ¿Son cachurros?
- ¡Qué va! Aquella tiene seis años y el otro cuatro. Pero tienen muchas ganas de jugar. 

09:25 horas. Altarrasa (445 m)
El pinar está solitario. 
Nos acercamos al vértice geodésico. 


La placa con los datos del lugar ha sido rayada de forma incívica. 
El arbolado no permite buenas vistas hacia el N, así que regresamos y atravesamos el pinar para ver la Laguna. 
Desde la orilla del cerro las vistas son espectaculares. 


La Laguna de Pitillas se extiende como un irregular espejo albergando cientos de aves que se elevan y descienden buscando el sustento. 
Volvemos por el mismo camino hasta un cruce y seguimos por la izda. descendiendo. 


Encontramos un carasol y paramos a reponer fuerzas. Entre bocado y bocado, Juanjo me cuenta la historia de "El Zarpas", un famoso guerrillero de Olite que protagonizó un suceso divertido. Se publicó en Temas de Cultura Popular y me lo envía para que lo reproduzca. 

(...)Tiene por protagonista a Adriano Luna Labarta, vecino de Olite, conocido por el "Zarpas".
Este voluntario de Don Carlos, cumpliendo órdenes de sus jefes, llegó a la Venta de Murillo el Cuende, lugar bien conocido por él, con el exclusivo objeto de parar el tren que, en aquellos años de guerra, hacía el recorrido de Castejón a Tafalla. 
Después de engullir cinco pollos, que fueron preparados por el dueño de la Venta, en compañía de sus dos ayudantes seminaristas, obligó a los ferroviarios de la casilla inmediata a levantar un kilómetro de railes, y cuando de madrugada llegaba el resoplante convoy militar, se plantó con su fusil en medio de la vía. Paró el tren y cuando los soldados de la escolta se asomaron a las ventanillas pudieron ver, entre confusas luces del amanecer, aquella corpulenta figura del guerrillero que, a grandes voces, ordenaba: ¡Infantería... por la derecha! ¡Que avance la caballería...! ¡Al ataque voluntarios del Rey...!
La sorpresa paralizó a los liberales que creyeron habérselas con alguna fuerte partida carlista. Pero la comedia no podía durar mucho, y como no llegaban los refuerzos prometidos a Adriano Luna, éste de un salto se perdió entre la maleza, emprendiendo estratégica retirada hasta la sierra de Ujué (...)(Publicado en el año 1951 en la revista Pregón por el tafallés José Berruezo)

Emprendemos la marcha entre verdes sembrados con la Laguna al fondo. 


Otra caseta antigua llama nuestra atención y nos acercamos un momento a echarle un vistazo.
10:20 horas. Corral de Lentiscares.


Algunas plantas de lentisco crecen junto a la tapia. 
Cruzamos la carretera y, por el camino que discurre junto a la hípica, llegamos a la Laguna de Pitillas. 
10:30 horas. 


Los patos, sin inmutarse, repiten sus cuacuares como si tuvieran una conversación animada. 
En la caseta que está junto a la tajadera observamos un hecho curioso.
Una ventana sumergida en el agua, emite una luz rojiza y permite ver el movimiento de las ranas. 


"La ventana del agua" me dice Juanjo. 
Volvemos a cruzar la carretera y tomamos un camino a la dcha que nos irá acercando, poco a poco, a Murillete. 
10:45 horas. Corral de la Carnicería. 


Tiene los muros consolidados por una, parece reciente, rehabilitación. El nombre podría deberse a los tiempos en que las carnicerías eran municipales.
Sin prisa, nos vamos acercando al pueblo. 


La Altarrasa, oscura y solitaria, cierra el horizonte a nuestra izda. 
11:10 horas. Murillo el Cuende. 



Nuestro paseo todavía no ha terminado. 


Damos una vuelta por las calles y descubrimos casonas con empaque junto a otras más sencillas. 




En el cabezal de una ventana han querido conservar un letrero curioso. 
Volvemos para casa. 
Un paseo bonito y fácil en el que se combinan monte y agua. 
Y callejear por Murillete merece la pena.