domingo, 19 de marzo de 2017

Final del invierno en Valmayor




Domingo 19 de marzo de 2017


Hace tiempo que no caminamos por el término de Tafalla. La semana pasada estuvimos en Javier y hoy, a pesar de estar recuperados, necesitábamos recorrer caminos cercanos. 
Valmayor y la Falconera, en puertas de la primavera, merecen una visita tranquila, sin prisas, saboreando los campos verdes y los árboles floridos. 

Son las 08,00 horas. Magán marca 9º, aunque la sensación de frío es mayor. El cielo está limpio, azul. El día viene bueno para andar. 

En marzo asoma la cabeza el lagarto. 

El camino de la trasera del parque del Conde nos lleva hasta el puente del Cidacos. Los carrizos, tostados por su edad, esperan erguidos a que una riada los aplaste y arrastre río abajo. 
Cruzando por debajo de la vía, tomamos el camino del Escal y enseguida torcemos a la izda. para continuar por el de Las Pozas. 
Los huertos, de altas paredes, se suceden hasta llegar al paso subterráneo del Pontarrón. 



Valmayor se extiende ante nuestra vista formando un mosaico de verdes y ocres que invita a penetrar por sus senderos. 
En la balsa de los Lerga reina el silencio. Continuamos por la orilla de un sembrado hasta llegar al camino blanco que, viniendo de la carretera de San Martín, da una amplia curva, visitando las Islas y el portillo que separa Valmayor de Solcanto. 
Las matas de endrinas son un ramillete blanco. Sus pequeñas flores se empujan unas a otras disputándose el espacio. 
Los almendros, que este año también han sido tempraneros, poco a poco van perdiendo la flor. 

09,00 horas. El ancho camino nos lleva por el borde de la Falconera a la carretera.




A nuestra izquierda, al abrigo del inexistente cierzo, el Corral de la Garganta se despereza acariciado por el último sol del invierno. Los molinos de la Carravieja, inmóviles, observan el valle y a los cuatro desocupados caminantes que lo atraviesan.

En 11 de septiembre de 1703 manifiesto, Thomas Guirguet guarda del término de Valmayor, que el día de nuestra señora, antes de amanecer, en viña de Juan de Ozcáriz y Zemborain, en la Carrera Bieja (Carravieja), cogió a un hombre llamado "el maestrico". (Fernando Maiora)(Tafalla del Reino de Navarra).



En la ladera, debajo del canal, como si fuera una peana, el Refugio de Los Doce brilla entre los tonos pardos que lo rodean. 


09,20 horas. En el interior, la imagen de la Virgen que con tanta ilusión talló Miguel Valencia, nos mira desde su columna mientras recibe los primeros rayos del sol. Aprovechamos el lugar para reponer fuerzas.




En el cristal de la hornacina, alguien ha colocado la poesía que escribió Félix Goñi en 1985.
Con un carboncillo, Fego, como así firma, la escribió en una de las paredes interiores del anterior refugio. Antes de derribarlo para levantar el actual, alguien tuvo la feliz idea de fotografiarla y conservarla. 
Junto a las piedras de los apóstoles sale un camino viejo que seguimos. Termina en una pieza. La cruzamos y pasamos por la orilla de otra. 
A pocos metros de la desdibujada senda que llevamos, hay una hondonada tupida de ilagas, tomillos y romeros.
Juanjo me dice que es el lugar ideal para que vivan las culebras. No puedo evitar una mirada de recelo. 


Una pequeña instalación del canal corona en lo alto el camino al que hemos salido.
Por su lado izquierdo, subimos hasta el camino de arriba. 




En dirección N. el canal hace una amplia curva. El agua está tranquila, como dormida. 
En el primer desvío a la izda. bajamos a la carretera y caminamos por ella hasta llegar a las inmediaciones de la ermita de San José. 
Desde abajo se observa la puerta abierta. Es su festividad y, por eso, va a poderse visitar la ermita desde la mañana hasta después de la misa vespertina.
A las 11,00 horas entramos en el pueblo y volvemos a cruzar el "puente de la estación".

En este enlace se pueder el recorrido de hoy. 




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