lunes, 10 de julio de 2023

La Atalaya de Falces



Domingo, 9 de julio de 2023

Para nosotros hoy comienza julio. El primer domingo del mes tuvimos otras obligaciones y hoy nos disponemos a hacer una ruta corta porque el calor no invita a alargar hasta el mediodía el paseo.
Sergismundo hizo en marzo un interesante recorrido en Falces que se ajusta e a nuestros planes de hoy. Su ruta, en Wikiloc, se llama La Atalaya de Falces. Yo he tomado ese título para el post de hoy. 
Son las 09:00 horas. Con el encierro visto por la tele, aparcamos el coche en la orilla de la carretera, donde comienza el recorrido circular de Sergio. 
El cielo está azul. La temperatura es de 21º. 

Julio caliente, acobarda al más valiente.

Sopla un ligero viento del N. que hace la mañana más agradable.
Tomamos el camino de la izda. y nos adentramos entre campos de cereal hacia el S. Algunos ya están cosechados. Otros, en cambio, muestran unos trigos cabizbajos y pardos a la espera de que entren las máquinas.
Comienzan a dejarse ver los mojones de cañada. 


Sergismundo ya nos ha avisado de que caminaremos algunos tramos de la Pasada 21, que enlaza Falces con la Cañada Real de Tauste a Andia, que está al otro lado de los cerros, en el fondo de El Saso tafallés. 
Nos detenemos un momento para contemplar las cotas a las que vamos a subir


La Atalaya y el Portillo. 


Pasamos junto a las ruinas de la Abejera del Junco y enseguida tomamos un desvío hacia la dcha.

 
Cruzamos un barranco con abundante agua. Lo comprobamos: 50 cm de profundidad. 

Nos adentramos en la ladera del monte. 


El caminar es bueno. Las ontinas exhalan un perfume penetrante. Siguiendo la profusión de mojones, llegamos a la cima. 

10:20 horas. La Atalaya (373 m). 
Escuchemos de lo que dice Sergismundo de este cerro: 

En la cima de la Atalaya, según el Catálogo de Yacimientos Arqueológicos "De Aldeas a Ciudades", de Javier Armendáriz Martija, existía un pequeño castro prerromano que estuvo en uso desde la Edad del Bronce hasta la época medieval.
Aún se puede apreciar un derrumbe de muralla y la disposición de un foso y camino de entrada. También se encontraron restos de esas épocas.
En el interior del recinto amurallado se aprecian los restos de una torre circular, de época islámica o medieval.

Aprovechamos el lugar para echar un bocado. 
Las vistas desde aquí arriba son interesantes. En el E. aparecen Montejurra y Andía. Al S., el Moncayo se adivina entre la bruma. 


Al N., empequeñecido por los molinos, Moncayuelo.
Y mirando hacia el O. asoma, en una especie de portillo, el despoblado de Rada. 
Por el lado más suave de la ladera, descendemos para subir al otro cerro. 
El Portillo (367 m). Las vistas, igual que desde La Atalaya, son magníficas. Falces se cobija en los paredones. En lo alto, los molinos del parque eólico de Vedadillo permanecen inmóviles a pesar de la suave brisa que nos refresca. 
Descendemos hasta una pieza sin cosechar y salimos a un camino desdibujado que nos lleva hasta unas ruinas. 
10:35 horas. Corral del Guardia. 


La ruina es total. Sus dimensiones y los restos que todavía permanecen en pie dan idea de que tuvo que ser un corral importante. 
Por la orilla de otra pieza salimos a una pista y regresamos. 
Los campos aquí verdean con la abundancia de viñas, girasoles y maiz. 
En algunos campos cercanos, los aspersores riegan sin cesar las tierras sedientas en este día tan caluroso. 


En la orilla del camino hay plantadas diferentes especies de árboles: acacias, cipreses, manzanos... 

11:00 horas. Final del recorrido. Hemos cumplido nuestros objetivos. Dar una vuelta por una zona desconocida para nosotros y volver a casa antes de que apriete el calor. 






 




 

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