lunes, 13 de mayo de 2013

Orisoain-San Pelayo-Amatriain-Orisoain







Domingo, 12 de Mayo de 2013


Patxi Olite tiene un blog muy interesante. Publica fotos y escribe, como él dice, de sus cosas. Desde hace unos años se dedica a andar y ha colgado varios itinerarios en Wikiloc. Me he descargado los enlaces y mi intención es ir haciéndolos todos porque, además de la Valdorba, pasea por los altos de Lerga, Baigorri, San Martín de Unx y otros más lejanos que me interesan menos. 
Aprovechando que anuncian bueno para hoy, le propongo a Inma que hagamos la vuelta de Patxi dejando el coche en Orisoain. Subiremos a San Pelayo y por los robledales de atrás llegaremos a Amatriain y de nuevo a Orisoain. A partir del miércoles anuncian lluvias duraderas y será complicado subir a la Valdorba. 
Son las 08,00 horas. Magán marca 12º y la farmacia 11º. En el cielo hay bastantes nubarrones y hace frío. Una vez más las predicciones no han acertado. 





A las 08,25 horas, tras los 14 kms que separan Tafalla de Orisoain, aparcamos a la entrada del pueblo junto a un cartel que indica la ruta micológica. 
Subimos por la primera calle a la izda. y el camino, blanco, enseguida desciende encarándose hacia el monte. 
El día está frío. Los nubarrones amenazantes se agarran a la cima de San Pelayo. El sol pugna con ellos tratando de abrirse paso pero, aunque a veces se asoma, tiene la batalla perdida. 
El camino es nuevo y está bien conservado. En las orillas los bojes y los enebros conviven con los quejigos y las encinas. 







Un cartel indica el proyecto de silvicultura para prevenir los temibles incendios forestales. Entramos en la zona de los pinares. Los árboles están limpios y sanos. Recuerdo la primera vez que salí a coger setas. Fue en este pinar. Era un día del Pilar frío y húmedo. Las lluvias habían entrado a su tiempo y nos hartamos de coger níscalos e illarracas. 
El camino bueno serpentea por la ladera del monte, pero tomamos unos atajos bien marcados que nos acercan, poco a poco, a la cima. 




09,30 horas. Ermita de San Pelayo. Se encuentra a 963,2 m de altitud. La placa dice expresamente que se respete esta señal, pero el gamberrismo y la incultura no entienden de recomendaciones. 





La ermita está cerrada. Nunca he estado dentro. 
Siguiendo el camino por el que hemos subido llegamos al robledal. 
"Hay mucha soledad por estos lugares y parece que nos va a salir al encuentro alguna "vieja partida" de guerrilleros, con sus alpargatas de campaña y fusiles robados a los franceses en el Carrascal, salidos de las litografías de las guerras carlistas. 
Se queda a la derecha el Monte de San Pelay, con su ermita blanca. El niño Pelayo, valiente ante las mismas barbas de los moros y mártir de Cristo. Lo cuidan bien Artariain, Orisoain y Amatriain. Cada año uno lo entrega y otro lo recibe y se lo baja al pueblo, que las ermitas no están para guardar santos" (Pedro Mari Flamarique)(La Valdorba de arriba a abajo)




Al iniciarse el descenso, un letrero indica la dirección a Amatriain. La senda estrecha nos resulta familiar. Últimamente, es la que utilizamos para subir a San Pelayo. 
Pensaba que Patxi nos iba a llevar por ahí, pero el gps dice que sigamos por el amplio camino. La vuelta va a ser mayor. 
La pista desciende entre robles y encinas. Bajamos protegidos del cierzo por la ladera norte. 




09,55 horas. En una curva un letrero indica la dirección a Artariain. Un ciclista sale velozmente de la senda y se aleja sin vernos. 






El monte se abre a nuestra dcha. y nos permite ver el paisaje del S.E. La vista del robledal es espectacular. En un alto, entre dos molinos, distinguimos el santuario de Ujué. El domingo pasado en Sabaiza nos quedamos maravillados de los bosques que veíamos, pero los de hoy no tienen nada que envidiar a aquellos. 
10,05 horas. La pista sigue, pero hay un camino viejo a la dcha. con dos carteles. Uno indica Uzquita y el otro, en dirección opuesta, Amatriain. Abandonamos el camino principal y descendemos por el de Amatrain. 
Rebasamos un par de balsas y paramos a almorzar. Son las 10,15 horas. 



El día sigue y frío y nublado, pero no está de llover. Estamos completamente solos. En la ladera del monte próximo, los verdes pálidos de los robles se mezclan con los tonos oscuros de las encinas.
Seguimos bajando. 





A la izda. aparece la primera pieza sembrada de cebada. El monte comienza a humanizarse. Aprovechando el fondo del minúsculo valle, entre las dos laderas poderosas, el vecino de Amatrain ha conseguido un campo, largo y estrecho, de cereal. 
Cuando termina la pieza, el amigo Patxi nos obliga a torcer a la dcha. 







El camino es malo por el estado del piso. Han pasado máquinas con orugas cuando había barrizales y, al secarse, lo han dejado en un estado penoso. Para colmo nos topamos con dos manantíos que nos obligan a hacer un poco de circo al atravesarlos. 
A pesar de todo, merece la pena tomar este camino porque tiene un tramo sombrío por el arbolado que te reconcilia con las penalidades anteriores. 





Cinco minutos antes de llegar a Amatriain, hay un cartel que indica la dirección de Olleta. Andaremos ese camino otro día. 


11,25 horas. Entramos en Amatriain. Por la trasera de la iglesia tomamos el camino conocido que lleva hasta el cruce de la subida a San Pelayo. Lo dejamos a la dcha. y continuamos de frente. Junto a una pieza, nos acercamos hasta un camino nuevo de concentración. Un enorme sembrado de colza nos acompaña hasta otro asfaltado.



 A la dcha. la Peña de Unzué tiene un aspecto distinto. A la Higa la cubren las nubes. Los molinos de Echagüe, enfrentándose al viento, agitan sus aspas sin el menor gesto de agotamiento. En la llanura del Carrascal, las colzas y las cebadas forman un tapiz cuadriculado. A pesar de todo, la primavera se va haciendo hueco.




12,10 horas. Cruce de Benegorri. El camino amplio viene desde el pueblo de mi madre. Por donde estamos han pasado ella, mis abuelos y bisabuelos montones de veces para ir a Catalain, a visitar a los parientes de Unzué, de Iracheta o de Uzquita. 
12,30 horas. Entramos en Orisain. Ha sido una excursión magnífica que nos ha permitido descubrir la parte de atrás de San Pelayo. Siempre que subía hasta la ermita me quedaba con ganas de adentrarme por esos robledales, pero el desconocimiento del terreno me echaba para atrás. Claro que, si llevas a "alguien" que ta va indicando qué desvíos debes tomar, te puedes meter por cualquier sitio desconocido. 

Este es el enlace del valioso recorrido que hizo Patxi Olite y que nosotros hemos seguido fielmente. 

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